Las comidas de tiempos de difuntos tienen mucha significacion en todas las culturas, porque simbolizan la convivencia entre los seres vivientes y los seres del mas alla. En Mesoamerica las comidas de difuntos ya eran sobresalientes en la epoca prehispanica, durante la conmemoracion de los dias de comunicacion con los ancestros y los antepasados en el calendario maya del Tzolkin, que se ubicaba en el mes de julio, cuando se celebraba la fiesta del año nuevo o Watzakib Batz.
Por su parte, los españoles que conquistaron el territorio conmemoraban estas fiestas el 1 y 2 de noviembre, establecidas por la Iglesia hacia el siglo IV. En esas fechas se preparaban comidas especiales, sobre todo frias y con fuerte herencia de la cultura arabe. Con el proceso de mestizaje e hibridacion de elementos culturales, la poblacion guatemalteca de finales del siglo XVI creo un plato frio especial, para ser ingerido durante las celebraciones mortuorias anuales: el fiambre.
Despues de la consolidacion de los elementos claves de la cultura guatemalteca, a mediados del siglo XVII y el fiambre quedo arraigado en toda Guatemala como comida del dia de difuntos. Se mencionaba ya en recetarios de principios del Siglo XVII y el fraile Tomas Gage se refiere al mismo cuando viajo por Guatemala, entre 1625, 1638. En particular, el fiambre se afianzo como «comida de muerto» en el siglo XIX.
Por su barrolquismo y procesos tan elaborados de coccion, expresa la cosmovision y la manera de ver el mundo del guatemalteco, tanto mestizo como mayanse. En esa comida puede establecerse toda la identidad del guatemalteco: el uso de las verduras y su aderezado es herencia evidente del mundo prehispanico; el empleo de sistintos tipos de cazrnes y embutidos, de ascendencia española, y el uso de quesos, alcaparras, aceitunas y otras especias, de autentica herencia arabe. No obstante su origen, la creatividad de las anonimas cocineras guatemaltecas le han dado su connotacion especial y nacional.






