Laguna Lachuá – Tesoro escondido de Guatemala- 1

Laguna Lachuá, Un espejo del Cielo.

El Parque Nacional Laguna Lachuá es conocido por su belleza y biodiversidad.

Si te gustan los viajes fuera de lo común, tienes ganas de una aventura en la selva y quieres relajarte junto a una laguna prístina mientras escuchas a los monos aulladores rugir en los árboles, la Laguna Lachuá puede ser el lugar perfecto para ti.

Este lago circular es virgen y tranquilo. Es un lugar fabuloso para visitar durante un día (o varios), relajarte, nadar y permitir que los peces trabajen exfoliando tus pies.

La mayoría de los visitantes de Lachuá acuden los fines de semana, así que si vas entre semana, como hice yo, probablemente tendrás el lugar para ti solo.

La Laguna Lachuá se encuentra en el centro de un parque nacional de 145 kilómetros cuadrados situado en el departamento de Alta Verapaz, Guatemala.

Está a unas ocho horas en carro desde la Ciudad de Guatemala y a tres horas desde la ciudad de Cobán. El último tramo de la carretera es de terracería, por lo que se tarda un poco más. Una vez que llegas a la entrada del parque, tendrás que caminar tres kilómetros más para llegar a la zona recreativa a orillas del lago.

El Parque Nacional Laguna Lachuá es conocido por su belleza y biodiversidad. El 50% de los mamíferos y el 40% de las aves de Guatemala se encuentran aquí, por no hablar de una plétora de especies de reptiles y peces. (1) Como ejemplo, durante mi viaje a Lachuá en 2018, pude ver pacas, monos aulladores negros guatemaltecos, tarántulas y peces cíclidos, además de una vibrante variedad de plantas de la selva.

Lo más probable es que este lago kárstico sea un cenote o sumidero formado en el lecho de roca caliza de la región (al igual que la Laguna Brava y los Cenotes de Candelaria, otras dos atracciones sobre las que he escrito). Según Show Caves, Laguna Lachuá está a 173 metros sobre el nivel del mar, pero tiene 222 metros de profundidad, por lo que en realidad se extiende 49 metros por debajo del nivel del mar.

Dado que tienes que caminar para llegar a la Laguna Lachuá, esto es obvio, pero añade una actividad extra a la mezcla y puede ser muy divertido – aunque muy caluroso y húmedo, y potencialmente agotador (si sufres del mismo síndrome de exceso de equipaje que mi familia).

La tranquilidad de la Laguna Lachuá la convierte en un lugar perfecto para la relajación, ya sea acostándote en una hamaca, meditando desde un banco en la glorieta, haciendo yoga en el muelle o colgando los pies en el agua mientras te empapas del paisaje. Durante mi estancia en esta laguna con mi familia, varios de nosotros disfrutamos dibujar, escribir en un diario, jugar a las cartas y leer.

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