Parque ecológico Florencia, Sacatepéquez, Guatemala

Con sólo tres años de funcionar como nicho de conservación ambiental, el Parque Ecológico Florencia es una muestra del esfuerzo de mantener la riqueza natural de Sacatepéquez en las mejores condiciones, y de la búsqueda de opciones para el uso de la variada biodiversidad de la región.

Marco natural para el ejercicio

Es usual que los aficionados a los deportes acudan a Florencia a practicar fútbol, voleibol, básquetbol y natación en piscina.

Quienes aman los retos de la naturaleza pueden acampar en las áreas destinadas a tal fin. Gracias a las dimensiones de la finca se pueden realizar también excursiones educativas, guiadas por personas capacitadas para ello. La belleza natural ha dotado al lugar con cinco nacimientos de agua que se aprovechan en los senderos ecológicos, diseñados para la apreciación de la vida generada por las aguas.

Desde el momento del ingreso, el visitante se encuentra con un rótulo de grandes dimensiones donde se indican los caminamientos a seguir y, en la caseta para atender a los viajeros, recibe las instrucciones para mantener en buen estado las instalaciones y la vida en la finca.

Unos metros más adelante están los estacionamientos, desde donde parten los senderos que hacen de la visita una aventura para recordar.

Debido a que muchas personas no pueden seguir todos los requiebros del terreno hay dos senderos, uno para caminantes inexpertos, denominado Las ardillas, y otro para los aficionados a las caminatas, llamado Los armadillos.

La caminata por ese sendero es muy amena, la vegetación es exuberante, hay troncos para que los pies no resbalen y se encuentra la tranquilidad de la naturaleza. Sin embargo, el regreso por la pendiente requiere de resistencia física y practicar buena respiración.

Una visita al Museo

Como en todas las regiones del país, la riqueza cultural está asociada a los dones que la naturaleza ha derramado en el territorio.

En el museo pueden apreciarse muebles de épocas pasadas, camas, escritorios, baúles y otros objetos, como un rifle Winchester 22, que data de 1904, que nos retrotrae a aquellas épocas en que la finca se beneficiaba con la producción de lácteos y cultivos como maíz, café y hortalizas.

Por esa razón pueden verse, también, objetos que nos remontan a las viejas formas de producir riqueza: la maquinaria industrial traída de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, como arados, carretas y equipo para el proceso de productos lácteos.

Además, también encontramos una hemeroteca doméstica, compuesta por una colección de diarios de Centro América y El Imparcial, de Guatemala, y El Excélsior, de México, impresos entre 1910 y 1940. Por todo ello, la finca Florencia ofrece a los viajeros opciones variadas de una experiencia diferente, cultural y ecológica.

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